///Nick Harkaway contra el Sistema

Nick Harkaway contra el Sistema

El mundo que vimos desaparecer (The Gone-Away World), de Nick Harkaway, es una pasada de libro. Así, simple y llanamente. Una pasada. Lo tiene todo. Es muy inteligente, es divertidísimo, es apasionante y está admirablemente escrito. Podríamos desgranar (y lo haremos) los argumentos para afirmar que la publicación por primera vez de Nick Harkaway en español es no solo un acto de justicia, sino una gran oportunidad para descubrir a uno de los autores más prometedores en lengua inglesa. Nick es un escritor libre, libre de las convenciones de los géneros, del mundillo literario, de la esclavitud de la cansina literatura del «yo», que nos introduce gozosamente en lo que nunca debió dejar de ser la literatura: los grandes temas universales (la amistad, el valor, la identidad, la naturaleza del poder, la lucha entre el bien y el mal) engarzados en una trama de aventura trepidante y relatados con un finísimo sentido del humor inteligente.

Sin embargo, todo esto puede deslumbrar al lector (y lo hará) y distraerle de lo que en nuestra opinión es el gran tema de la novela: la deshumanización del mundo. Del nuestro. El sistema político y económico en el que vivimos es una gran maquinaria que funciona según las reglas de la eficiencia y el máximo beneficio. Le intentamos dar una pátina de moralidad, siempre y cuando las circunstancias no entren en conflicto con esos principios mencionados. Los Estados sólo buscan el bien de la mayoría, imponiendo sus reglas y pasando por encima más o menos brutalmente de los que disienten. Las empresas, por su lado, solo se guían por el principio de la rentabilidad y, en su lógica, no se pararán ante nada para su consecución. Las personas, una vez integradas en el Sistema, nos desgajamos en dos: como individuos y como piezas en la maquinaria. Y cuando somos piezas no podemos sino actuar conforme a la lógica del beneficio y del bien de la mayoría. Dejamos de ser humanos, pasamos por encima de todo y de todos y nos justificamos con «las cosas son así», con el «qué puedo hacer yo», evitando así responsabilizarnos. 

Pero siempre hay elección. Por arriesgado y doloroso que parezca siempre se puede elegir ser persona y poner a las personas por delante de cualquier otra racionalización. Ese es el mensaje de Harkaway. Leed el libro y comprobadlo.

2017-03-06T09:55:56+00:00 6 Marzo, 2017|Categories: Medios, Noticias|Tags: , , , |

Leave A Comment