///Huérfanos de Dios. La Historia de los vencidos

Huérfanos de Dios. La Historia de los vencidos

Huérfanos de Dios, la novela de Marc Biancarelli tiene, como todas las grandes obras literarias, es más, como cualquier obra de arte que aspire a ser tal, múltiples lecturas y elementos a resaltar. Hasta ahora hemos incidido en los más evidentes: la estructura de western, el motivo del viaje en busca de venganza, el lenguaje seco y cortante, la dialéctica entre el viejo cínico y desencantado y la joven obcecada de sangre caliente. Pero hoy queríamos hablar del gran tema que sobrevuela la novela: el discurso de los vencidos de la Historia. 

L´Infernu, en la etapa de su vida en la que fue guerrillero de la resistencia contra los franceses, contra el ejercito de la Francia napoleónica que invadió y se anexionó Córcega, hizo Historia. Sus motivos no eran únicamente puros y nobles, pero a la necesidad de escapar de una infancia de miseria y a su gusto por la violencia se uniría un cierto idealismo de lucha popular y resistencia. Él creía que estaba combatiendo por su pueblo, oprimido y vejado por el extranjero. Y pensaba (toda su banda pensaba), que eran grandes héroes y sus compatriotas los reconocerían como tales. Pero no fue así. A medida que su causa se iba convirtiendo cada vez más en perdida, los focos de resistencia se iban apagando y su banda era descabezada, los guerrilleros se convertían en bandidos, extorsionadores, ladrones, violadores y asesinos. Esa era la amargura de l´Infernu: ¿Qué había pasado? ¿Por qué comencé siendo un luchador por la libertad y acabé siendo un asesino a sueldo? Y durante el camino junto a Venerande, descargaba su conciencia y se justificaba. Pero la absolución no le llegó por el pueblo, por el que luchó. Se la dio una ignorante pueblerina sedienta de venganza a la que ayudó a hacer justicia.   

Córcega se supo una nación entonces, en esa lucha contra el invasor (la violencia es la partera de la Historia, como dijo el sabio alemán). Sin embargo, los que llevaron a cabo esa lucha y perdieron fueron olvidados, cuando no vilipendiados y despreciados como bandidos. Y sin embargo siempre pasa así. Sólo recordamos los grandes nombres. Y el cliché de que la Historia la escriben los vencedores no es menos verdad por ser un lugar común. 

2016-12-05T16:02:54+00:00 5 Diciembre, 2016|Categories: Medios, Noticias|Tags: , , , |

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